Diálogo entre mujeres:

Cuídese mucho, de Sophie Calle

Teresa Valdés1(México, 1991)

Recibí un e-mail diciéndome que todo había terminado, no supe responder, era casi como si no hubiera estado dirigido a mí, terminaba con las palabras “cuídese mucho”, y así lo hice.





Voy a empezar hablando de una de las artistas y exposiciones que me han tenido obsesionada durante años por el especial tratamiento participativo y sororario de un tema que se exige culturalmente de la esfera de lo “privado”.

Básicamente, me interesan dos cuestiones sobre esta obra (si hubiera forma de desagregarlas). La primera tiene que ver con la apuesta hacia el diálogo entre mujeres como método terapéutico y motor para la creación artística, y la segunda, sobre el papel que juega la mediación de una pantalla en la comunicación interpersonal y afectiva.

Prenez soin de vous de Sophie Calle es una instalación/exposición/video performance que se presentó por primera vez en 2007 en la Bienal de Venecia. Contiene una recopilación de lecturas e interpretaciones (en formato de video, cartas y fotografías) de 107 mujeres de diversas procedencias y disciplinas sobre un e-mail que recibió la artista y marcó el final de una relación amorosa.

Sophie Calle (1953) es una artista conceptual, fotógrafa y escritora francesa. Es hija de Monique Sindler y de Robert Calle, oncólogo y director del Instituto Curie que, como narra la propia artista, fue ferviente coleccionista de arte pop, lo cual le permitió conocer a artistas como Arman, Martial Raysse o Christian Boltanski, quienes influyeron enormemente en la vocación artística de Sophie. Su formación ha sido básicamente autodidacta. Así, después de finalizar sus estudios de secundaria en 1972, Calle decide iniciar un viaje al extranjero que se prolongaría por siete años, antes de regresar a París y dedicarse de lleno al arte.

Desde 2005 ha sido profesora de cine y fotografía en la prestigiosa universidad European Graduate School en Saas-Fee, Suiza, lugar que ha recibido a pensadoras de la talla de Judith Butler, Lyotard, Baudrillard o Hélène Cixous. Asimismo, ha impartido conferencias en universidades como la de California en San Diego, en el departamento de Artes Visuales.

Ha hecho exposiciones en diversos museos, entre los que destacan el Centro Georges Pompidou de París, el Museo Hermitage de San Petersburgo, el Museo de Arte e Historia del Judaísmo de París, la Galería Paula Cooper de Nueva York y el Palacio de Bellas Artes de Bruselas. En 2007 representó a Francia en la Bienal de Venecia con su instalación Cuídese mucho y en 2016 se le otorgó el Premio de Fotografía Deutsche Börse por la publicación de Mi todo, que reúne los mejores trabajos de su trayectoria.

Su trabajo se vincula sobre todo con las corrientes conceptuales del arte de la década de 1970. Es mayormente conocida por abordar temáticas que examinan los límites entre la libertad y el control, la intimidad y la distancia, el deseo y la compulsión, la identidad y la vulnerabilidad. Generalmente, sus piezas reflejan un interés especial hacia el tratamiento autobiográfico y confidencial de temas como la muerte, las rupturas amorosas y el abandono.

Gran parte de la crítica la ha descrito como la artista del voyeurismo, por la utilización de elementos de su vida privada como parte de su obra artística, pero sobre todo, por el interés que ha mostrado en registrar y documentar la vida cotidiana e íntima de la gente común. Estas características, según críticas como Christine Macel, rompen con la idea de la muerte del autor, ya que su trabajo incorpora su autobiografía como motivo central en su arte.

Entre sus obras más famosas2 está su primer proyecto visual Les Dormeurs (1979), en el cual Calle invita a algunos amigos a dormir en su cama y les toma fotos. En Suite Vénitienne (1979), la artista sigue a un hombre y fotografía cada movimiento suyo en un trayecto de París a Venecia. En su obra L'Hôtel (1981), Calle se hace pasar por mucama en un hotel de Venecia para explorar los objetos privados de los huéspedes. Uno de los proyectos que generaron mayor controversia pública fue Le Carnet d'adresses (1983): la artista se encuentra una agenda —que devolvió posteriormente a su dueño— en la vía pública, la fotocopia y decide llamar a algunos contactos telefónicos para conocer más acerca del dueño, que demandó a Calle por invasión de la privacidad. Otro de los trabajos destacados de Sophie se titula The blind. At home (1986), en el cual entrevista a personas ciegas para que definan la belleza. En No sex last night (1992) documenta el viaje íntimo de dos personas que apenas se conocen. En Gotham Handbook (1994) realiza un proyecto performativo y escritural en colaboración con el escritor Paul Auster, en el cual inventa un personaje ficticio inspirado en María de la novela Leviathan (1992). Paralelamente a este trabajo, Calle crea The chromatic diet (1997), una suerte de menú o serie de platillos formados pordiferentes colores, que supuestamente son pensados por dicha personaje ficticia.

Entre sus trabajos más recientes está The Mystery Guest: An Account (2006), historia de una mujer que deja a un hombre sin darle explicación alguna para llamarle años después. O To the sea (2010), donde documenta, mediante fotografías y videos, las reacciones de algunos residentes de Estambul que ven por primera vez el mar. Todas sus obras tocan de alguna forma, y en un sentido metafórico, vivencias comunes transitadas —a través de viajes, conversaciones, encuentros, rupturas, y objetos perdidos— por la experiencia de lo íntimo.

En Cuídese mucho (2007), Sophie invita a varias mujeres, expertas en los estudios de la interpretación, a interpretar, cada una desde su mirada, una de las experiencias más íntimas de su vida. Convierte este trabajo en un conjunto de múltiples y diferentes obras artísticas en las que participan creadoras como Feist, The Peaches o Laurie Anderson. Traductoras, correctoras, bailarinas, cantantes, actrices, psicoanalistas, abogadas, periodistas, filósofas, novelistas, poetas, maestras, diseñadoras, sociólogas, músicas etcétera, crean piezas inigualables que conjugan por sí solas obras de una gran riqueza poética.3

Cada una lee desde sus experiencias profesionales y personales, desde sus lugares particulares de vida, algunas indignadas, extrañadas o serias, con gestos de ironía, de sorpresa e incredulidad, le dejan a Sophie mensajes de solidaridad, conversan con ella, le preguntan, la invitan, la interceptan. Un texto corto y repetitivo apunta la correctora Valérie Lermite. ¿Cobardía o sublimidad? se cuestiona Eliette Abécassis. A Françoise Gaspard, experta en derechos de la mujer, solo le queda decir con un dejo de cansancio, UF. Otras, haciendo uso de las herramientas metódicas de su profesión, realizan un trabajo filológico y lingüístico extraordinario del texto, interpretando de manera puntual cada uso de las palabras: Aquí la estructura más bien obtusa de la oración refleja una estructura inusual y ligeramente formal del francés, menciona la traductora Adriana Hunter. Alice Lenay, en cambio, juega con el texto, Ievo 1 rato kriendo escribirle i contestar a su último e-m. Amber, colegiala de nueve años escribe: Lo que pienso es que él la ama. Dice que siempre la amará. Si la ama, no sé entonces por qué la deja […] es triste. Por su parte, la criminóloga Michèle Agrapart le advierte: Es un auténtico manipulador, perverso, psicológicamente peligroso y/o un buen escritor. Que hay que evitar a toda costa. A otras sin embargo, les conmueve: Mientras más leo la carta de X., más me conmueve, dice Christine Mace. Por su parte, su madre Monique Sindler le escribe: Querida, me temo que él realmente es, y siempre lo será, un hombre de letras y no un hombre sencillo. La poeta Anne Portugal, inspirada por la carta crea un poema:


Sophie
de viva voz
no puedo
convertirla en las otras
ciertamente
comienza el día
diferente…

Ante este panorama de distintas interpretaciones, finalmente Calle le deja al público leer la carta y hacerse de su propia opinión, incitando a una lectura colectiva que transite lo personal.

Sophie:

Llevo un rato queriendo escribir y contestar a su último e-mail. Al mismo tiempo me parecía mejor hablar con usted y decirle lo que tengo que decir de viva voz. Por lo menos, esto quedará ya escrito.

Como ya sabe, últimamente me he sentido mal, como si ya no fuese yo mismo en mi propia existencia. Una especie de angustia terrible contra la que poco puedo hacer, salvo intentar salir adelante como siempre he hecho.

Cuando nos conocimos, puso una condición, no convertirse en la “cuarta”. He respetado el compromiso: ya hace meses que dejé de ver a las “otras”, que no había manera de seguir frecuentándolas sin convertirla a usted en una de ellas.

Creía que eso sería bastante, creía que el quererla yo y el quererme usted bastaría para que la angustia que me empuja siempre a buscar en otros lugares y me impide por siempre jamás estar tranquilo y ser simplemente feliz y “generoso” se calmase con su presencia y con la certeza de que el amor que me aportaba era lo más beneficioso para mí. Lo más beneficioso que haya conocido jamás. Pensé que escribir pondría remedio, disuadiría mi “intranquilidad” y me permitiría ir a su encuentro. Pero no. Me siento aún peor. No puedo ni decirle en qué estado me encuentro. Así, esta semana, empecé de nuevo a llamar a las “otras”. Sé lo que eso significa para mí y a que ciclo me arrastrará. No le he mentido nunca y no estoy dispuesto a hacerlo hoy. Al principio de nuestra relación, usted me puso otra regla: que el día que dejásemos de ser amantes, no se plantearía volver a verme. Sabe hasta qué punto esta condición me parece injusta y desastrosa (puesto que sigue viendo a B y R) y comprensible (evidentemente…), de modo que no podría nunca convertirme en amigo suyo.

Pero hoy, el hecho de que acepte plegarme a su voluntad, a pesar de que echaré terriblemente en falta verla, hablar con usted, aprehender su visión de las cosas y de los seres y su dulzura para conmigo da cuenta de la importancia de la decisión que tomo.

Pase lo que pase, tenga presente que jamás dejaré de amarla de ese modo que me es propio como lo hice desde que la conocí, un modo que seguirá vivo en mí y, estoy seguro, no morirá.

Pero hoy, sería la peor de las farsas tratar de prolongar una situación que, lo sabe tan bien como yo, ya no tiene remedio por respeto al amor que le tengo y al amor que me tiene y que me obliga a ser franco con usted, como un último tributo a lo que compartimos y que será, por siempre, algo único.

Me hubiese gustado que las cosas fuesen de otro modo.

Cuídese mucho.


Lo que me provoca más interés por esta obra (más allá de una puesta escénica del desamor o el contenido mismo de la carta) es el logro de crear un espacio artístico para y sobre la interpelación con y entre mujeres. Para mí, esta instalación representa la relevancia que tiene la sororidad en los procesos creativos de las mujeres y muestra, ante todo, el diálogo como forma de cuidado, aludiendo a una postura crítica ante las formas de comunicarnos afectivamente con lxs otrxs a través de la impersonalidad y distanciamiento de una pantalla, lo cual convierte Calle en algo radicalmente personal y político.

Como sugiere el título de la obra y como lo expresa la propia autora: “Fue una forma de cuidarme a mí misma, de tomar distancia”. Y es que la experiencia de compartir, o mejor dicho, de colectivizar el dolor y desmembrar las palabras como un acto de sanación y acompañamiento, sucede efectivamente dentro de las redes de apoyo entre mujeres. Las lectoras de esta carta electrónica participan en el proceso de duelo, no solo como espectadoras o intérpretes, sino como confidentes y consejeras, de una manera activa en la tarea de cuidar de la otra. A través del diálogo, la artista depura y se desapropia del dolor, al tiempo que el sentimiento de empatía se despliega y genera lazos de identificación.

Así, la exposición permite condensar diferentes reacciones ante la intimidad, es decir, un público y un arte orientado hacia la empatía, frente a uno orientado hacia el exhibicionismo. Esta obra pone en evidencia que existe todavía una mirada poco habituada a colocar la cotidianidad como materia y objeto del arte. Y es que narrar la experiencia propia en primera persona permite de alguna manera colectivizar y democratizar el propio arte, hacerlo dialógico y cercano al público.

Cuestionando la lógica de un espacio público, como lo es un museo de arte, las referencias íntimas y personalistas de la autora juegan un papel fundamentalmente político, al hacer de lo privado (en este caso la experiencia del desamor) materia de lo público, de la intervención, un arte formado de muchas voces.

Esta exposición, en muchos sentidos, traza una cadena de interpelaciones, de apropiaciones e identificaciones puestas como palimpsestos de pantallas sobre pantallas. Sophie Calle busca interlocutoras que le ayuden a comprender ese extraño y distante eco de palabras, reconstruyendo la impersonalidad unidireccional de aquel e-mail a través de lecturas sobre las paredes de un museo, paredes que constituyen el único canal comunicativo posible como un derecho a la réplica y a la comprensión. “Cuídese mucho” resignifica aquella ausencia, llenando los vacíos con la presencia de amigas, de voces y de redes afectivas.

1Tiene una licenciatura en Estudios Literarios con línea terminal en Literatura Comparada y una especialidad en Familias y Prevención de la Violencia por la Universidad Autónoma de Querétaro. Ha realizado investigaciones sobre economía y arte feminista. Ha sido promotora de los derechos sexuales y reproductivos de las jóvenes por la red Ddeser. En 2012 fue becaria por la Fundación para las Letras Mexicanas. También ha publicado poesía y textos cortos en diversas revistas independientes, e impartido algunos talleres de género y escritura creativa en la universidad.

2 El catálogo completo de su trabajo se puede ver en https://www.perrotin.com/artists/Sophie_Calle/1#news
3 Algunas respuestas de las intérpretes: http://museotamayo.org/uploads/publicaciones/Reder%3Afinal.pdf